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El papel del agente educativo, el desarrollo de competencias, y la educación en la Primera Infancia

 

Antes de precisar el rol de los agentes educativos en el desarrollo integral de la primera infancia, la educación inicial y el desarrollo de competencias, es necesario hacer algunas aclaraciones:

La educación inicial es un proceso permanente y continuo de interacción y relaciones sociales de calidad, pertinentes y oportunas, que permiten a los niños y las niñas potenciar sus capacidades y desarrollar sus competencias.

Es inclusiva, equitativa y solidaria, ya que tiene en cuenta la diversidad étnica, cultural y social, las características geográficas y socioeconómicas del país y las necesidades educativas de los niños.

Considera que todos los niños y niñas, independientemente del contexto socio cultural en el que crecen, tienen las capacidades para desarrollar sus competencias si encuentran un ambiente que satisfaga sus necesidades básicas de afecto, cuidado y alimentación.

Es integral, en ella pueden identificarse por lo menos tres dimensiones del nuevo concepto sobre los niños, las niñas y su desarrollo; su socialización en los diferentes ámbitos en que participan la familia, la comunidad y los agentes educativos; y su cuidado y protección, que exige la acción articulada de sectores especializados para su atención.

Desde esta nueva ópti ca se pretende invitar al agente educativo a cambiar su actitud ante los niños y las niñas, a descubrir los, a buscar las condiciones que impulsen sus capacidades y su desarrollo a lo largo de sus primeros años de vida.

Con relación a las Experiencias Reorganizadoras, los agentes educativos, pueden identificarlas en dos niveles: por lo que han significado en la historia de los niños y las niñas al establecer las bases para procesos posteriores, y por lo que significan, es decir, el efecto que producen sobre otras actividades y conocimientos adquiridos por ellos hasta ese momento. La síntesis de estas dos condiciones es la capacidad del niño para ordenar el mundo.

En consecuencia, los agentes educativos responsables de la educación para la Primera Infancia, deben adelantar procesos educativos intencionados, pertinentes y oportunos generados a partir de los intereses, características y capacidades de los niños y las niñas, con el fin de promover el desarrollo de sus competencias, liderando un cambio cultural que impulse prácticas pedagógicas acordes con este marco.

Por lo tanto, se espera que los agentes educativos asuman su papel como promotores del desarrollo de competencias, a partir de la observación, el acompañamiento intencionado, la generación de espacios educativos significativos y el conocimiento de quiénes son aquellos niños y niñas.

  

Obser var con intención

 

Para conocer y aprender sobre los niños y las niñas, los agentes educativos cuentan con una herramienta muy valiosa: la observación. A pesar de referirnos a una herramienta natural usada por todos, hay una gran diferencia entre mirar y observar.

Mientras mirar se refiere a captar con la vista lo que tenemos a nuestro alrededor, observar implica mirar con un propósito y formular preguntas que ayuden a su cumplimiento.

Una tarea del agente educativo es prestar atención a gestos, miradas, risas y llantos, movimientos del cuerpo y de las manos, manipulaciones, exploraciones, palabras y frases; en fin, observar su comportamiento general.

El agente también debe observar los progresos de los niños y las niñas  (planteamiento y resolución de problemas, comunicación e interacción con otros, etc.), de tal forma que pueda orientar su acción educativa impulsando el desarrollo de sus capacidades y competencias. Es necesario recordar que sus acciones no necesariamen te dan cuenta definitiva de su capacidad o competencia. La falla, al resolver una situación, no pue de ser asumida como un indicador de la ausencia de competencias. Es así como se hace primordial la observación tanto de las acciones cotidianas como de los progresos que se lleven a cabo permanentemente.

El agente educativo podrá reconocer capacidades en esos niños y niñas que avanzan en el descubrimiento del mundo; lo cual le permitirá interactuar con ellos de manera diferente a como probablemente lo venía haciendo.

 

Acompañar con intención

Los niños y las niñas tienen capacidades que les permiten ir desarrollando competencias, ponerlas en práctica y encontrar situaciones que los reten. Por tanto, el papel del agente educativo es primero reconocer las capacidades y, desde la cotidianidad, acompañarlos activamente en el descubrimiento y desarrollo de sus competencias, a través de acciones intencionadas, significativas y pertinentes.

Acompañar con intención significa orientar, haciendo seguimiento a las actividades, proponer situaciones, retos o tareas que demanden soluciones y generen conflictos que ellos deban resolver, que los haga interactuar con el mundo, con los demás, y que a través de la reflexión, logren la transformación y movilización de los recursos cognitivos, sociales y afectivos que les son propios.

 

Generar “espacios educativos significativos”

El término “espacio” no se refiere exclusivamente a un lugar o espacio físico. Se utiliza como metáfora para describir la variedad de situaciones que el adulto puede utilizar y aprovechar para que los niños y las niñas vivan experiencias novedosas y desafiantes.

Un “espacio educativo significativo” se puede entender como un ambiente de aprendizaje estructurado generador de múltiples experiencias para los niños y las niñas. Se trata de una situación o conjunto de situaciones que facilitan el aprendizaje. Desde este punto de vista, los espacios educativos significativos son ambientes de aprendizaje que favorecen la construcción de nuevos conocimientos y fortalecen las competencias necesarias para enfrentar las demandas crecientes del entorno.

Es importante entender un “espacio educativo significativo” como todo evento, actividad, tarea o práctica, que brinde la oportunidad de aprender, conocer y pensar. Los niños y las niñas interactúan en espacios ricos y novedosos donde se enfrentan a las exigencias de la vida diaria; por ejemplo: los diálogos entre la madre y el bebé, la resolución de un problema cotidiano, una situación en la cual participan con la familia y los juegos con otros niños y niñas, se pueden considerar como “espacios educativos significativos” en la medida que son ambientes que favorecen el principal sentido de la educación: el aprendizaje y la promoción del desarrollo integral.

 Entonces, y dado que los ambientes institucionalizados no son los únicos escenarios de desarrollo para la Primera Infancia, es necesario recuperar el entorno familiar y comuni tario, los ámbitos barriales o de vereda, la vida cotidiana en el grupo social al que pertenecen y todos aquellos espacios que afectan su desarrollo, para convertirlos en ambientes que posibiliten el aprendizaje.

El papel del agente educativo es propiciar espacios de calidad, recuperan do las experiencias cotidianas y las situaciones cuya resolución exige que el niño o la niña trabajen con los recursos disponibles que, a su vez, les brindan la oportunidad de avanzar en su desarrollo. Para tal efecto se debe reconocer que cualquier contexto (sea rural o urbano) posibilita ricas y variadas experiencias para los niños y las niñas, y se deben conocer las condiciones sociales, económicas y culturales en que viven, identificar, rescatar y aprovechar aquellos ambientes que son favorables para su desarrollo.

 

Reconocimiento de quién es el niño o la niña

Es poco probable que el agente educativo promueva adecuadamente el desarrollo de competencias en la Primera Infancia si desconoce las bases conceptuales del desarrollo infantil y las particularidades de con quienes trabaja. Por tal razón, corresponde a los agentes educativos formarse para cuidar, acompañar, orientar y apoyar a los niños en los diferentes momentos por los que transcurren durante su infancia y a sus familias como sus principales educadores.

La capacidad de los agentes educativos para estudiar el desarrollo de los niños también significa que a través de su propia actividad educativa aprenden a escuchar, observar, interpretar, reflexionar, indagar y formular hipótesis sobre el proceso. El agente educativo debe compartir sus saberes e inquietudes con otros; para evi tar caer en estereotipos, prejuicios y creencias falsas frente a la Primera Infancia que podrían conducir a prácticas repetitivas y sin sentido.

El desarrollo infantil, como se ha señalado, es continuo, es integral, no es es tático; por ello su estudio y reflexión permanente es una necesidad para el agente educativo.


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